Mantenimiento especializado para subestaciones, tableros, plantas de emergencia, sistemas de tierras y redes de distribución en media y baja tensión. Con diagnóstico técnico y soporte documentado.
La falla más cara es la que nadie vio venir.
Un transformador que se sobrecalienta sin que nadie lo detecte. Un tablero con conexiones flojas que genera arcos eléctricos. Una planta de emergencia que no arranca cuando más se necesita. Un sistema de tierras que perdió continuidad sin que nadie lo midiera.
Cada uno de estos escenarios tiene algo en común: se podrían prevenir.
El mantenimiento es lo que separa una operación estable de una parada no programada.
Cubrimos el mantenimiento integral de infraestructura eléctrica en media y baja tensión:
Revisión de transformadores, interruptores, apartarrayos y conexiones. Termografía, pruebas de aislamiento y análisis de aceite dieléctrico.
Inspección de conexiones, torque de terminales, limpieza, verificación de protecciones y detección de puntos calientes.
Pruebas de arranque, revisión de transferencia automática, niveles de combustible, baterías, sistema de enfriamiento y operación bajo carga.
Medición de resistividad, verificación de continuidad de la red, estado de electrodos y conexiones.
Inspección de líneas aéreas y subterráneas, estado de postes, herrajes, conectores y aisladores.
Inspecciones programadas, limpieza, ajuste de conexiones y pruebas periódicas para evitar fallas antes de que ocurran. Es la base de una operación confiable.
Termografía infrarroja, análisis de vibraciones, pruebas de aislamiento y monitoreo de parámetros para detectar deterioro antes de que se convierta en falla.
Cuando la falla ya ocurrió, respondemos con diagnóstico preciso, reparación documentada y un plan para que no se repita.
Con KVA, el mantenimiento se convierte en control real sobre tu infraestructura.
Si no tienes la respuesta clara, es momento de hablar. Te hacemos un diagnóstico técnico de tu instalación y te decimos exactamente dónde estás y qué necesitas.
Respuesta en menos de 24 horas hábiles